15.6.18

Relato Random #1: "Vos no tenés la culpa"

Muy buenas noches para todxs ūüíô Decid√≠ que hoy era un buen d√≠a para volver a Blogger, pero antes quer√≠a contarles m√°s sobre c√≥mo va a ser mi vuelta.
Nunca me gust√≥ hacer rese√Īas. Digamos que era una cuesti√≥n de supervivencia la raz√≥n por la que empec√© a hacerlas y, cosa rara, cuando el blog empez√≥ a depender de eso lo dej√©. Lo odiaba. Es el d√≠a de hoy que veo este espacio no como un lugar de descarga, como lo vi cuando lo abr√≠ con much√≠simas ganas de compartir lo que escrib√≠a, sino como un lugar donde no pod√≠a ser yo misma.
Decid√≠ que no me importa. No me importan las rese√Īas, no me importa que el blog no sea m√°s c√≥mo lo era hace 5 a√Īos (yo tampoco soy la misma que hace 5 a√Īos), no me importa que haya una cuesti√≥n de supervivencia de por medio.
Así que vuelvo a los inicios, a cuando todo giraba en torno a dos o tres capítulos por semana, cuando todo giraba en torno a un "Cuento Random" cada dos semanas. Escribir es lo que más amo hacer en el mundo. Así que eso es lo que voy a hacer.

✖La secci√≥n "Cuento Random" pasa ahora a llamarse "Relato Random". ¿Por qu√©? IDK, no hay por qu√©✖

Abajo (-leer m√°s-) les dejo el primer "Relato Random" del blog. Un nuevo nombre para una nueva etapa ūüíô


Vos no tenés la culpa

Natalia está cruzada de piernas en el sillón, con una taza vacía en una de las manos y una lapicera en la otra. En el apoyabrazos hay una revista de crucigramas abierta a la que no le da ni cinco de bola, porque es muy temprano para ponerse a completar cuadraditos. Además, ayer a la noche salió y con esas ojeras parece un zombi.
—Che, ¿a qu√© hora te volviste ayer?— le pregunto a Natalia mientras lavo los platos, porque me hab√≠a quedado dormida antes de que llegara.
—Tipo tres. Javi me trajo—. Levanta la taza para tomar, pero cuando se da cuenta de que no hay nada la deja en el piso.
—¿Y a d√≥nde fueron al final?— dejo el tenedor en el seca platos y me quedo escuchando el ruido del agua que golpea contra la sart√©n.
Natalia tarda en responderme unos minutos.
—El boliche justo ayer era m√°s diecisiete— contesta por fin, con un bostezo—. Ni en pedo me iba de joda con pendejos, as√≠ que nos fuimos a Plaza Serrano que Javier conoc√≠a a uno que nos daba tragos gratis.
Agarro el detergente y tiro un buen chorro en la sartén, todavía grasosa de las papas frita que hice a la noche.
—Qu√© bien— digo y froto con fuerza la esponja para que la grasa salga m√°s r√°pido. Cuando termino con ella, la miro a Natalia, en la misma posici√≥n que antes solo que cinco minutos despu√©s. Cierro la canilla, poni√©ndole fin al sonido sordo del agua, y me seco las manos con un repasador.
Natalia mira cómo hago todas esas cosas y sigue mirándome cuando hablo de nuevo.
—Escuchame una cosa— dejo el repasador sobre el desayunador, todav√≠a con lo que us√© para desayunar. Natalia me hace un gesto con la cabeza que dice que est√° escuch√°ndome—. Mandame un mensaje la pr√≥xima. Quiero saber a d√≥nde vas, con qui√©n y cu√°ndo.
—Dale, Micaela, ya te parec√©s a mi vieja— se para y se estira, como si haci√©ndolo se despertara, cuando en cambio parece m√°s cansada que antes—. Sab√©s que estoy con Javi y con sus amigos.
—S√≠, pero despu√©s me cambi√°s todo a √ļltimo momento y no sab√©s a qu√© hora te volv√©s. A veces ni sab√©s c√≥mo te volv√©s— limpio el desayunador, poniendo m√°s cosas para lavar—. As√≠ que por favor, la pr√≥xima me avis√°s.
Natalia hace un gestito que sabe que me jode y la ignoro. Es mi mejor amiga y sabe que eso me saca.
—Voy a tratar— agarra la taza que hab√≠a dejado en el piso y la deja en el desayunador para que yo la deje en la pileta—. Igual seguro me olvido. Estoy de ac√° para all√° y no me gusta sacar el celu de noche.
—No te gusta sacarlo dos minutos para mandarme un “en Plaza Serrano, vuelvo tipo 3”, pero bien que te gusta sacarlo para subir a Instagram una foto con la mina que te sirvi√≥ el Absolut— cruzo los brazos para no tener que ahorcarla—. ¿Vos no te das cuenta de que me preocupo por vos? No te pido m√°s que un mensaje para poder irme a dormir tranquila. Con todo lo que est√° pasando, es lo menos que pod√©s hacer.
Natalia se muerde los labios y empieza a respirar profundo, y el cansancio mezcl√°ndose con el enojo repentino provoca que las ojeras se le noten m√°s.
—¿Y qu√© sabes vos? Haceme el favor de salir un poquito m√°s de joda y no me vengas a joder a m√≠, Micaela, que yo no tengo la culpa de nada— me dice.
No, quiero decirle, vos no tenés la culpa; pero me da la espalda y se encierra en su cuarto.

- Julia Benassi 

***

El a√Īo pasado empec√© Artes de la Escritura, una carrera que hasta ahora me parece realmente hermosa. En algunas materias, tenemos consignas de escritura (por supuesto), y este relato naci√≥ de una de ellas: la del di√°logo, el a√Īo pasado.
En lo que escribo no manejo mucho la oralidad escrita, la copia de mi lenguaje cotidiano, y con este relato aprend√≠ un poco sobre eso. Me pareci√≥ muy entretenido y fluido escribirlo, y descubr√≠ que me gusta hacer algo: escribir y concientizar con un doble sentido oculto en las palabras. No muchos lo entienden. Otros s√≠. Algunos lo toman como un chiste. Otros lo ven como realmente es. No siempre lo hago. Creo que los mensajes llegan mejor cuando lo que est√° escrito es m√°s corto. As√≠ que ac√° est√°. Espero que les haya gustado tanto como me gust√≥ a m√≠ haberlo escrito ūüíô

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