19.10.13

Mi Infierno Imaginario. Capítulo 1.

Dos años y un mes después

Hayley




Cuando el consejero escolar me preguntó por qué me comportaba como me comportaba, yo simplemente me encogí de hombros y me quedé en silencio, mirándole, cada un rato, a los ojos que me observaban impacientes en busca de una respuesta.
Recordé que un día, tres años atrás, antes de que mi hermana Christina muriera, ella me había dicho que siempre que me preguntaran lo que me pasara, respondiera con el silencio, porque el silencio era la única forma de hacer entender al otro que no se quiere dar una respuesta. Una respuesta que, probablemente, no es positiva. O a veces se trataba de responder a la verdad que escondía la pregunta.
Luego de una hora sin obtener respuestas y solo silencio, el consejero escolar se cansó de mí y me echó de su oficina.
Pero, al salir del despacho, frente a mí, se encontraban los corredores del instituto llenos de adolescentes que no me comprendían.
No sabía qué era peor: si estar en la oficina del consejero escolar, o encontrarse en los corredores, donde miles de estudiantes buscaban sus libros, se besaban con sus parejas, y hablaban de cosas de adolescentes.
Recordé cuando yo también era así... pero de eso habían pasado ya un par de años...
Sin embargo, desde que a mis once años le diagnosticaron a Christina, de ocho años, cáncer, mi vida nunca volvió a ser la misma.
Ella murió dos años después, pero por el simple hecho de que no quería sufrir más nuestro dolor, y se dejó estar. No más terapias. No más medicina. No más nada.
Ella, al estar muerta, no sabía que yo por dentro me estaba matando día a día, pensando en su rostro pálido; en su cabeza sin cabello por los analgésicos y las terapias que le desagradaban tanto; en sus grandes ojos azules, que con el paso del tiempo fueron perdiendo el brillo y el color. Y siempre que esa imagen se me venía a la cabeza, recordaba su cabello rojo, tan rojo como el mío, moverse mientras corríamos en el patio de mi vieja casa en Denver, cuando apenas teníamos cuatro y siete años.
Pero eran solo recuerdos. Recuerdos que quedarían siempre grabados en mi memoria, y que luego nadie tendría, porque yo estaría muerta.
Me metí en el corredor, mezclándome con las personas que ni siquiera me dirigían una mirada, y mucho menos una palabra. Era conocida como la rara. Como la de la familia York, que había llegado a la ciudad en silla de ruedas y había ido a la escuela con muletas. Nadie, pero nadie, sabía que tenía una hermana menor muerta, ni mucho menos las razones por las que había muerto.
Ellos conocían la falsa verdad de mí familia: sabían que eran una familia de Denver, grandes empresarios que siempre estaban de viaje, con una hija que sufrió un accidente que la dejó con un trauma severo. Pero no sabían de la segunda hija: la que murió y fue enterrada mucho antes de que la familia se mudara a Chicago.
Llegué al final del pasillo, hasta la puerta de salida, que también estaba abarrotada de adolescentes que querían terminar su jordana de una vez por todas, como yo. Pero yo tenía otras razones. La abrí y salí al exterior, con el sol golpeándome en el rostro.
Si mi vida no hubiera sido tan complicada y yo no fuera tan... cerrada al mundo, creo que sería el centro de atención de la mayoría de los chicos de mi instituto. Mi cabello era largo y rojo, rojo como el fuego. Mis ojos eran grandes y avellana, y mi rostro estaba lleno de pecas, que lo hacían ser delicado, no feo como pasaba casi siempre con las pecosas. No tenía acné o problemas con el cabello, como la mayoría de las chicas que no eran populares.
Mi madre me había contratado una profesora de patinaje privado cuando todavía vivíamos en Denver, así que mi cuerpo estaba apto para cualquier deporte. O para cualquier actividad, como el equipo de animadoras. Sin embargo, cuando había llegado a Chicago hacía ya dos años, después de mi coma de tres meses por el accidente automovilístico, las ganas de ser animadora se habían ido por completo. Había sido animadora en mi anterior instituto. Pero no duraba para siempre.
Después de aquel accidente y lo de mi hermana menor, creo que nunca pude volver a dormir más de tres horas por las noches, o a pensar con claridad, o incluso a hablar en voz alta. Nadie en mi instituto conocía mi voz, a excepción del consejero escolar o dos compañeros que, por orden del profesor, tuvieron que estudiar conmigo. Pero no había necesidad de tener compañeros de estudios, porque, después de todo, yo siempre sacaba las mejores notas.
Mi rostro, desde aquellos accidentes de mi vida, siempre tuvo ojeras moradas debajo de mis ojos, pero era sana, y eso era lo malo... que mi pasado me atormentaba, ¿Y quién iba a querer a una chica que tenía una hermana que murió de cáncer y que tenía un trauma por haber estado cerca de la muerte cuando apenas tenía catorce años? Un gran estúpido.
Mi auto estaba aparcado al fondo del estacionamiento, lejos de la sociedad y de las miradas curiosas.
Mientras me dirigía a mi coche, pasé por al lado de los populares, que se encontraban alrededor de sus autos. Observé a Eric, el capitán del equipo de baloncesto, ponerse demasiado cariñoso con Tabitha, una chica realmente insoportable del equipo de animadoras, pero no era la líder, gracias a Dios. También había otros del equipo, pero no los conocía demasiado, solo sabía que eran idiotas y que tiraban los billetes de dinero hacia arriba para que cayeran como gotas de lluvia sobre ellos.
Yo tenía dinero, era, probablemente, de las que más dinero tenía en toda la escuela, porque mi padre encontró un trabajo en el que ganaba bastante, lo que ayudó a pagar un par de terapias de Christina.
Luego, ella se dio por vencida.

Y se fue para siempre.

***

Me bajé frente a mi casa, una casa al mejor estilo americano. Mi habitación, en el segundo piso, estaba alumbrada por el sol que venía de atrás mío.
Caminé por el camino de piedra que llevaba a las escalinatas, mientras buscaba las llaves dentro de mi bolso. Las agarré justo cuando estaba frente a la puerta y la abrí.
El aire frío de adentro me demostró que no había nadie. Como de costumbre, éramos solo yo y...
Mi perro de seis años, Boyd, corría hacia mí, ladrando y sacando su lengua hacia fuera, dejando baba suspendida en el aire que después caía y mojaba el suelo de madera.
Se abalanzó hacia mí, tirándome hacia atrás. Ya estaba acostumbrada a sus ataques de cariño, por lo tanto casi no sentí el impacto de mi perro sobre mí y me comencé a reír.
Ese perro, que me dio Christina en la navidad en la que comenzó todo, era como la viva imagen de mi hermana muerta. Bueno... no era pelirrojo ni tenía ojos azules, pero era tan divertido, y siempre sabía cuando yo estaba mal, aunque mi máscara siempre ocultaba mis emociones.
No era emotiva, no era empática. No era nada.
Yo solo era una persona. Sin emociones. Esas emociones solo aparecían en forma de lágrimas a la hora de querer suicidarme e ir con Christina, o a la hora en la que iba al cementerio de Denver a ver a mi hermana. Pero esto último solo ocurría una o dos veces al año. Esas emociones también aparecían en forma de sonrisas a la hora en qué Boyd me pedía mimos o jugar con él.
Siempre que jugaba con mi perro, recordaba las palabras de mi hermana de ocho años cuando me dio al cachorro con el moño azul atado al cuello.
Cuando te sientas sola, piensa que soy yo— me dijo, mientras yo soltaba al cachorro y corría para abrazar fuete a mi hermana, como si temiera que en aquel momento se hiciera cenizas entre mis brazos.

Sin embargo, no se hizo cenizas entre mis brazos. Ella sufrió por tres largos años más, y luego... Luego ella se murió.

Reseña #1: Rubí de Kerstin Gier



Sinopsis



Vivir en una familia cargada de secretos no es fácil. O al menos eso es lo que piensa Gwendolyn Sheperd. Y es que en su casa nada ni nadie es del todo “normal”: empezando por su excéntrica tía abuela, pasando por la misteriosa Lucy, que se escapó de casa hace diecisiete años sin dejar rastro... y, para completar, también está Charlotte, su encantadora y rabiosamente perfecta prima, quien, según parece, ha heredado un extraño gen familiar que le permitirá viajar en el tiempo.
Pero un día, Gwen se encuentra de pronto en el Londres del penúltimo cambio de siglo y comprende que el mayor secreto de su familia es ¡ella misma! Para protegerla, su madre trató de ocultarle todas las pruebas, aunque en realidad ella es la última viajera en el tiempo y tiene una importante misión que cumplir. Ahora Gwen está en el ojo del huracán y parece que todo el mundo tiene muchas advertencias que hacerle. Sin embargo, nadie va a decirle lo más importante: es mejor no enamorarse mientras se viaja de una época a otra, porque eso puede complicar terriblemente las cosas...

Piedras Preciosas #1



Opinión



Si a mí me hicieran elegir entre todos los libros de mi biblioteca y Rubí, siempre elegiría Rubí. ¿Por qué? Porque simplemente lo amo.
No sé como empezó mi amor por este libro, solo me acuerdo que un día fui a una librería y lo venía viendo desde febrero (salió en enero), pero no me lo recomendaban así que pensé que no era para mí. Un día, agarré el libro y leí la contratapa... FUE AMOR A PRIMERA VISTA. Viajes en el tiempo... me identifico por amar los viajes en el tiempo y las mutaciones. Y este libro pudo conmigo.
En cuatro días, ya me había leído toda la trilogía.
Lo malo (y lo que lo hace tan rápido y liviano) de este libro (no la trilogía, sino Rubí en particular) es que es muy introductorio. Se conocen los personajes, las cosas de estos, y la verdadera acción para encontrar el objetivo comienza recién en los últimos capítulos.
Pero no dejo de amarlo.
Amo a Gideon y a esa maldita forma de ser que lo hace parecer un hijo de p*ta. Ahora quiero tener un novio tan arrogante como lo es él.
Amo los comentarios de Gwen, su gran pasión por las películas me hacían reír, y sobretodo las comparaciones. Su cerebro, sin duda, está pasando todavía por la edad del pavo.
Leslie, la mejor amiga de Gwen, también está en la pura edad del pavo. TODO LO BUSCABA POR WIKIPEDIA (no es que yo no lo haga, al contrario, mis amigas pidieron que se me bloqueara la página para así dejar de spoilearme libros), y además, al igual que Gwen, tenía una gran pasión por las películas.
En cuanto a los personajes que odié (además de a Gideon, pero con Gideon las cosas son distintas), una fue Charlotte, por razones obvias, siempre queriendo superar a Gwen, cuando no podía. Es la típica chica perfecta y odiosa que siempre se opondrán a la protagonista. PERO SON PRIMAS, DIOS, NO PUEDEN ODIARSE TANTO  (?
Lady Arista fue otra a quién odié, pero más por creerle más a su hija Glenda (madre de Charlotte) que a Grace (madre de Gwen), que por otra cosa.
A Glenda también la odié. NO DEJA QUE GWEN Y SUS HERMANOS TENGAN MASCOTAS, ¿QUÉ CLASE DE BRUJA ES?
Bueno, creo que eso fue todo :)

O no?

Cruza las fronteras del tiempo y encuentra el verdadero amor 

Como cualquier otro día, regresé pronto a casa al salir del instituto.
Mi tía se había quedado si sus dulces favoritos y me ofrecí para ir a la tienda a comprar más. Pero en el camino empecé a sentir algo muy extraño: las piernas me temblaban y tuve una sensación rara en el estómago.
De repente, la calle desapareció ante mis ojos.
Poco después reapareció, pero muchas cosas eran diferentes.
Había vuelto al pasado.
Me llamo Gwen y soy la última viajera en el tiempo.
Así empieza la aventura de mi vida.







18.10.13

Mi Infierno Imaginario. Prólogo.

Veía por la rendija de la puerta del estudio como mi padre hablaba con el hombre fornido que había dejado entrar a mi casa por la tarde.
Eran pasadas las doce de la noche, y seguían hablando. Al principio, cuando estaba jugando con mi hermano en la sala de juegos con la Play Station, pensé que estaban hablando de negocios, porque, después de todo, mi padre siempre hablaba de su trabajo, con mi madre, con mi hermano, e incluso durante la cena, pero nunca me miraba a mí. Nunca hablaba conmigo de su trabajo o de negocios.
Pero, cuando me acerqué a la puerta del despacho de mi padre para escuchar de qué hablaban, comprobé que no hablaban simplemente de negocios.
Siempre pensé que la magia no existía, que solo existía en las películas que tanto le gustaba ver a mi hermano, y que a mí me parecían aburridas. A mí siempre me gustaba la acción.

Pero, esa misma noche, me di cuenta de que a veces, las películas de ficción cuentan la verdad.

***

Me limpié la lágrima que se deslizaba por mi mejilla silenciosamente, mientras dejaba el ramo de alhelíes sobre la tumba de mi hermana. Los alhelís eran sus flores favoritas, estaba encaprichada con ellos desde años antes de su muerte, y nunca podré saber por qué.
Salí silenciosamente del cementerio, evitando las miradas de las personas, que, aunque yo estaba allí, caminando y llorando por el cumpleaños de mi hermana muerta, me evitaban. Pero algo nos unía.
Todos habíamos perdido a un ser querido.
Aunque había pasado más de un año, la ausencia de mi hermana era palpable. Deberíamos haber buscado cualquier tipo de cura... Pero llegó el momento.
Llegó el momento de que dejara el mundo.
Y ese día, el día en que se fue, el ocho de octubre, quería irme con mi hermana menor hacia donde sea que vayan las personas después de la muerte.
Las lágrimas salían de mis ojos sin que yo pudiera pararlas, mientras buscaba a tientas monedas para el autobús. Lloraba, sin obtener resultado en encontrar dinero.
Mi visión se volvió nublosa, y no sabía dónde pisaba. Pero lo supe cuando me caí a la acera y el camión me atropelló.

15.10.13

Octubre! :D

Hola hermosos lectores del blog, solo quería dejarles la agenda hasta ahora...
Como ya saben, terminé de escribir Deseos Pasados (Julianne... Martin... Gemma... etc.), pero me quedé sin historia :(
Hasta que vuelva a pensar en una buena (que todavía estoy escribiendo), subiré fragmentos de otras historias.
Los capítulos de Worldwide son solo... capítulos. No subiré de forma regular, solamente los subiré para llenar algún día durante que no pueda subir capis de la próxima historia.


La historia que ahora tengo en mente forma parte del fragmento que subí hace unos días.

Aquí la sinopsis:

 Yo, Hayley York, prometo aliarme con el Infierno...


Hayley York siempre quiso escapar de su pasado, lleno de muerte y de dolor, dos cosas que una niña no debería sufrir. En el momento en que debió mudarse a Chicago por su vida difícil, supo que las cosas no irían bien, tal y como ocurrieron en su vieja ciudad. Y así fue. Pero dos años después, con la llegada de un nuevo chico a la ciudad, su vida cambió.

Parker comenzó a sacar a la luz el pasado guardado de Hayley, comenzando por un intento de suicidio en el que él la salvó. Eso frustró a Hayley, pero a partir de ese día, veía a Parker con otra mirada, solo para descubrir que él solo se estaba acercando a ella por una razón: Hayley debe morir, y Parker está ahí para cumplir su destino.


10.10.13

Cuento Random #2

En el momento en que entré a la escuela, supe que este año todo iba a cambiar.
Mi falda se movía al ritmo de mis pasos, chocando con los cuerpos de los chicos que, estando a mí alrededor, me ignoraban.
Me dirigían miradas extrañadas, como preguntándose quién era yo. Lo más raro era que, estaba en esa escuela desde siempre. Desde los catorce años, que fue cuando comencé la escuela superior.
Y ese día, las cosas no eran distintas.
Me sentaría sola en el patio durante el almuerzo; me iría al último banco de la clase para no resaltar demasiado; mantendría mi perfil siempre bajo, como siempre había hecho en los últimos dos años.
Supongo que, a veces, las cosas no salen como uno quiere.

A los meses, estaba allí, en el gran balcón de Parker, con un cigarro en la mano y echando el humo por mis labios.
Solo vestía un fino camisón que Parker me había dado luego de que me tiraran el barril de cerveza encima durante la fiesta, mientras gritaban: ¡Hayley York está siendo bañada en cerveza!”
Salí corriendo y me tiré a la piscina de Parker tan rápido como pude, tratando de quedarme más de lo debido bajo el agua y así morir... morir lentamente, con dolor. No entendía por qué era así. No entendía por qué me maltrataban de aquella forma.
Nunca les había hecho nada, solo había entrado a la escuela con una gorra puesta luego de mudarme a Chicago, nada del otro mundo.
Y, con eso, se nota cuanto amo mi vida.

Aunque, en realidad, la odio tanto como al mismo chico que me ha dado estadía durante la noche.


*Puede que, si tengo tiempo, continúe con este cuento*
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