13.12.13

Reseña #10: Esmeralda de Kerstin Gier




Sinopsis






Piedras Preciosas #3

¿Qué se puede hacer cuando te rompen el corazón? Sin duda, la mejor terapia consiste en llamar a tu mejor amiga, comer chocolate y hundirte durante horas en la autocompasión. Lo malo es que la última viajera en el tiempo, Gwendolyn, tiene que emplear sus energías en cosas muy distintas: por ejemplo, sobrevivir. Porque la trama que tejió el turbio conde de Saint Germain en el pasado se tensa ya para disponer una peligrosa red en el presente. Con el objetivo de desvelar las intenciones secretas del Conde, Gwendolyn y Gideon —olvidando por un momento sus penas de amor— no solo deben bailar un minué en una esplendorosa fiesta en el siglo XVIII, sino también lanzarse a vivir increíbles aventuras que los llevarán más allá de las fronteras del tiempo...





Opinión Personal




Si algún día, van a una librería y no encuentran Esmeralda... y visitan todas las librerías de su ciudad y todavía no lo encuentran... bueno, yo no los robé.
Como toda la trilogía, Esmeralda es preciosoooo (aunque mi debilidad de los tres es Zafiro).
Esmeralda cierra los cabos sueltos de la historia: explican las razones por las que Grace cambió la fecha de nacimiento de Gwen y, voy a serles sincera, en algún momento supe la verdad, pero mi mente rechazó esa opción... Y CUANDO SUPE QUE TENÍA RAZÓN, ME CAÍ DE MI CAMA Y ROMPÍ MI CARPETA DE CLASES >_<
También se explican los entre-capítulos (por así decirle), que en ellos hablaban del Rubí, el Águila y el León... En esta parte, también, Paul y Lucy tienen una participación fundamental.
Gracias a esos dos que se escaparon hace diecisiete años y descubrieron muchas cosas que podrían desvelar el secreto, Gwen y Gideon tienen más pistas para desvelar el secreto...
¿Saben? Gideon es muy cabeza dura :p Aún así lo quiero :D
Como los dos primeros, Esmeralda lo leí en uno o dos días y ya está en mi lista de “Releer” (bueno... releer de la relectura de la relectura... lo leí ocho veces ya)
La cosa es... me parece que Kerstin hizo un muy buen trabajo con esta trilogía y espero con ansias su próximo libro (Silber sale en mayo en Argentina, y además ya me resigné a que un cuarto libro de Rubí nunca va a salir -.-)
Xemerius en este libro tiene más... humor... y se demuestra en la parte en la que llama a Gwen “fuente ambulante” y empieza a cantarles a Gwen y Gideon “Gwendolyn y Gideon se besan bajo la cornisa mientras Xemerius se parte de risa”... o contando la historia desde SU punto de vista (exageradamente)... en esas partes Gwen quería tirarlo por la ventana, ¿Pero qué más da? Con Xemerius descubrí que existen las palomas fantasmas y que no pueden diferenciarse de las vivas.
Leslie y Raphael también son importantes. El hermano menor de Gideon es tan dulce y está tan enamorado de Leslie (bueno, tal vez no tanto, pero se nota que entre ellos dos hay algo).
En esta parte, Charlotte me dio, más que odio, pena... pensemos: ella está más que enamorada de Gideon y esperaba viajar a través de los años con él, bailar el minué, tener un final feliz y blablabla... Y LLEGA GWEN Y LE TIRA LOS PLANES POR LA BORDA... bueno, pero igual, sigo odiando a Charlotte.
Y creo que eso fue todooo! (quiero más libros de esta trilogía... o al menos algo narrado por Gideon... ALGO)

PD: en los agradecimientos, Kerstin dice que había prometido que Gwen le diera una bofetada a Gideon, pero no surgió L yo quería ver como reaccionaba Gideon ante eso, porque como que él no se daba cuenta cuanto sus acciones habían entrado en Gwen :$


Cruza las fronteras del tiempo y encuentra el verdadero amor 


«¿No podríamos seguir siendo amigos?»
Seguro que muere un hada cada vez que en algún lugar del mundo se pronuncia esta pregunta...
Pero el perfectísimo Gideon de Villiers —a quien Xemerius prefiere llamar «el innombrable»— no tiene suficiente sensibilidad ni para pensar en las hadas ni para dejar de pisotear mi corazoncito. Si no fuera porque cuando lo miro se me corta la respiración y me tiemblan las piernas, le hubiese dado un bofetón que lo habría mandado directo al siglo XIX sin necesidad de cronógrafo... En lugar de hacer eso, solo lo fulminé con la mirada y me alejé. Al fin y al cabo, éramos los dos últimos viajeros en el tiempo y en pocas horas saltaríamos juntos a 1782 con una misión de vida o muerte...






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